
Tradición, pasión y calidad: la historia de Carnicería Kike
En Carnicería Kike llevamos toda una vida dedicados al oficio con el mismo cariño y respeto por la carne que cuando empezamos. Desde nuestros inicios humildes hasta convertirnos en una referencia en Avilés, hemos crecido sin perder la esencia: ofrecer productos de primera calidad, cercanos, y con un trato de confianza. Hoy combinamos la tradición de siempre con una visión moderna, abierta al mundo digital y a los nuevos tiempos.

Inicios
Todo empezó cuando Kike era apenas un guaje. Pasaba los veranos ayudando a un tío suyo en una tienda del barrio de Versalles. Entre recados y encargos, fue descubriendo el mundo de la carne y el trato con la gente. Poco a poco, aquel entretenimiento veraniego se convirtió en vocación.
Con 16 o 17 años marchó a trabajar a Oviedo, a la carnicería Rodera, decidido a aprender de los mejores. Su inquietud le llevó a formarse con grandes profesionales de Oviedo, Gijón y Avilés, absorbiendo técnicas, conocimientos y el respeto por el producto que hoy define su trabajo.
Carnicería Kike
Con solo 23 años y mucha ilusión, Kike decidió dar el paso y abrir su propio negocio. Mientras seguía trabajando en Rodera, surgió la oportunidad de montar su carnicería en el local donde seguimos hoy. Desde el primer día, las colas en la puerta demostraron que la apuesta había merecido la pena.
Carnicería Kike se consolidó como una carnicería y jamonería de referencia, con un estilo propio y un compromiso inquebrantable con la calidad. Nuestro fuerte siempre fue —y sigue siendo— la ternera y el vacuno mayor asturiano: carne de vaca y buey seleccionada con mimo, de productores locales y con una maduración perfecta.

Tradición artesanal
La historia de Carnicería Kike es la de una pasión que nació en la infancia y se transformó en una forma de vida. A lo largo de los años, hemos aprendido de los mejores maestros, elegido las mejores piezas de vacuno asturiano y mantenido un estilo propio que hoy sigue conquistando a nuestros clientes. Con la misma ilusión de los primeros días, seguimos creciendo, compartiendo nuestro trabajo en redes y llevando la calidad de siempre hasta tu casa.

Un nuevo comienzo
Con la pandemia, llegó una nueva etapa. Empezamos a compartir nuestro trabajo en redes sociales y el resultado fue increíble: los vídeos mostrando el día a día en la carnicería, las visitas a los ganaderos o el proceso de selección de la carne acercaron nuestro oficio a miles de personas.
Lo que antes conocían los vecinos de Avilés, ahora lo disfruta gente de toda España —y más allá—. Seguimos visitando a nuestros clientes, mostrando la historia detrás de cada pieza y transmitiendo la pasión por lo que hacemos. Porque en Carnicería Kike seguimos siendo los mismos, solo que ahora nos conoces también desde el otro lado de la pantalla.
Productos de primera calidad
Aunque somos una carnicería de barrio, Carnicería Kike se ha ganado un nombre que traspasa las calles de Avilés. Nuestra tienda sigue siendo ese punto de encuentro de siempre, donde la gente viene a charlar, pedir consejo y llevarse productos de primera calidad. Pero con los años —y gracias también a nuestra presencia en redes— hemos llegado mucho más lejos.
Hoy trabajamos con clientes de toda la comarca y de diferentes puntos de Asturias, además de colaborar con negocios de hostelería que confían en nosotros por la calidad de nuestras carnes. También realizamos envíos fuera de la región, acercando nuestros productos a quienes nos descubren por internet o por recomendación.
